miércoles, 19 de diciembre de 2012

Cuento de Navidad


El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana los obligaron a dejar el regalo porque pasaba unos pocos kilos del peso máximo permitido y el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando éstos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.

-¿Qué haremos?

-Nada, ¿qué podemos hacer?

-¡Al niño le hacía tanta ilusión el árbol!

La sirena aulló, y los pasajeros fueron hacia el cohete de Marte. La madre y el padre fueron los últimos en entrar. El niño iba entre ellos, pálido y silencioso.

-Ya se me ocurrirá algo -dijo el padre.

-¿Qué...? -preguntó el niño.

El cohete despegó y se lanzó hacia arriba al espacio oscuro. Lanzó una estela de fuego y dejó atrás la Tierra, un 24 de diciembre de 2052, para dirigirse a un lugar donde no había tiempo, donde no había meses, ni años, ni horas. Los pasajeros durmieron durante el resto del primer "día". Cerca de medianoche, hora terráquea según sus relojes neoyorquinos, el niño despertó y dijo:

-Quiero mirar por el ojo de buey.

-Todavía no -dijo el padre-. Más tarde.

-Quiero ver dónde estamos y a dónde vamos.

-Espera un poco -dijo el padre.

El padre había estado despierto, volviéndose a un lado y a otro, pensando en la fiesta de Navidad, en los regalos y en el árbol con sus velas blancas que había tenido que dejar en la aduana. Al fin creyó haber encontrado una idea que, si daba resultado, haría que el viaje fuera feliz y maravilloso.

-Hijo mío -dijo-, dentro de medía hora será Navidad.

La madre lo miró consternada; había esperado que de algún modo el niño lo olvidaría. El rostro del pequeño se iluminó; le temblaron los labios.

-Sí, ya lo sé. ¿Tendré un regalo? ¿Tendré un árbol? Me lo prometieron.

-Sí, sí. todo eso y mucho más -dijo el padre.

-Pero... -empezó a decir la madre.

-Sí -dijo el padre-. Sí, de veras. Todo eso y más, mucho más. Perdón, un momento. Vuelvo pronto.

Los dejó solos unos veinte minutos. Cuando regresó, sonreía.

-Ya es casi la hora.

-¿Puedo tener un reloj? -preguntó el niño.

Le dieron el reloj, y el niño lo sostuvo entre los dedos: un resto del tiempo arrastrado por el fuego, el silencio y el momento insensible.

-¡Navidad! ¡Ya es Navidad! ¿Dónde está mi regalo?

-Ven, vamos a verlo -dijo el padre, y tomó al niño de la mano.

Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía.

-No entiendo.

-Ya lo entenderás -dijo el padre-. Hemos llegado.

Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.

-Entra, hijo.

-Está oscuro.

-No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá.

Entraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. El niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.

-Feliz Navidad, hijo -dijo el padre.

Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzó lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.

FIN 





domingo, 2 de diciembre de 2012

El silencio duele como mil puñales por la espalda.
Duele esa sensación de abandono del silencio.El silencio a veces te da crédito a cosas que no pensabas,pero la mayoría de las veces es ruin, es el final.El silencio es..duro,caótico,es el vacío en si mismo,desesperanzador,agotador.El silencio es lo peor que podes esperar de alguien,ya que es hermana de la indiferencia y el abandono.





jueves, 29 de noviembre de 2012

Sigilosa era la vida de la soñadora.Ilusionada,a veces,hasta perdida en la sombras..siempre intentando escuchar el sonido de la esperanza,tocando la puerta de su corazón.Y así pasaba sus días,intentando buscar lo imposible,lo invisible,ante los ojos de los mortales,que la rodeaban,como lobos en celo.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Apología a la Inspiración del Cambio.

Domingo, inhóspito,incauto,sigiloso de la retórica mundana..aburrido,exhaustivo,inolvidable talvez.Sinónimos que ahora se me vienen a la cabeza,y otros que no se me ocurren,por mero fallo de mi "organicidad",o sea,estoy algo cansada, por denominarlo de alguna manera.
Se vienen tiempos de cambios,cambios positivos,y como todo cambio,implica un cierto quiebre en el entorno del individuo,hasta podría decirse,un trauma.Los cambios generan traumas,de manera de que si los asimilamos,nos fortalecemos en  nuestro "espacio-tiempo" en el cual nos vemos inmersos,de lo contrario,nos vemos corrompidos y embaucados en los mencionados cambios,lo que nos genera lo que yo denomino "embrollo mental" y nos empezamos a confundir y dudar,y nos viene la crisis,y no sabemos para donde disparar,y queremos llorar,y la mar en coche(?).
Los cambios son buenos,nos ayudan a crecer,y a replantearnos las ideas una vez más,o mejor aún,darnos otra perspectiva de lo que creíamos que es o era la realidad.
Heráclito fue un groso,creo que ya lo había mencionado una vez.Tremendo visionario el loco.Se zarpó con el tema de la metáfora de que no nos íbamos a bañar en el mismo río dos veces.Es tan simple como la física,que lo reafirma.O sea,todo lo que percibimos reafirman el cambio como algo ineludible a nuestros sentidos y/o percepciones.
Fin,porque no se que más escribir,mis concepciones acerca de lo que es correcto y lo que no,o lo que se debe hacer están en pilares indiscutibles,con esto me refiero que para lograr esas metas,y cambios debemos de tener cierta disciplina u orden,por lo menos en ideales.Por ello debo dejar la charlatanería y dedicarme a lo que más me cuesta,aprender medicina.No es nada sencillo..pero bueno,espero algún día llegar a buen puerto,siempre digo,que la persistencia lleva a una salida feliz,o sea el éxito.Mi consejo es..si quieren cambiar su vida,empiecen por uno mismo..yo se que no es fácil,lleva tiempo..los cambios son complicados,como venía comentando,pero bueno,todo se  supera, todo se lleva a cabo si tenemos los "huevos" de seguir adelante,y decir cada día "yo puedo" a pesar de cualquier problema que se nos presente..a pesar de ser diferente,pensar diferente,conectarse con el mundo,de otra manera..es complicado..pero creo que los sueños se cumplen,por lo menos yo estoy en eso..y no me rendiré jamás,me rendiré en mi último suspiro,y ni ahí me parece.Es lo que heredé. Las fuerzas para seguir adelante a pesar de todo.
Sigan sus sueños,y espero que mis humildes palabras hallan llegado.


sábado, 27 de octubre de 2012


La humanidad vive en una constante mutación, que  nos permite avanzar hacia otros parámetros, respecto a las distintas variables que se nos presentan en el contexto socio-psico-cultural en el cual nos vemos inmersos. Y la modernidad no fue un caso excluyente.Asi, distintos autores, entre  ellos, como  Bauman (2000) compara a a este instante histórico con el concepto de “fluido”, los  cuales sufren sucesivos cambios al someter una determinada tensión.Esa disgregación de la concepción sistemática con parámetros de superestructuras totalizantes, buscadoras de certezas, comenzó a verse emancipado por subversivos estándares, a  lo largo de las últimas décadas.
Pioneramente Marx, así  como posteriormente  Heidegger, habían  sido precursores en cuanto al ser social como algo más que esa percepción estricta y racionalista manejada por el orden edificado en el esfuerzo y utopía perfecta.
La escuela de Frankfurt se fundamentó en esas teorías y marcó parámetros en cuanto a la unificación de concepciones, entre  otras, haciendo  así, una crítica social, acechando a ese ideal contracturado, y mostrando un descreimiento de las visiones optimistas. Se presentó la necesidad de realizar una nueva reorganización de la sociedad y de las culturas existentes.
Así, esta  nueva lógica “postmodernista” (Lyotard, 1979), reinvidindicadora del relativismo y la libertad personal, promovió conductas elegidas y asumidas, asi, la desestructuración de la sociedad civil se vislumbra en el individuo, y la consecuencia no es otra que la ruptura, la pérdida de límites y significados de la persona y, sobre todo, la falta de capacidad del sujeto para buscar una orientación, sintiendo  asimismo una  concepción de “extravío” de identidad, en  una multitud de mundos de vidas compartimentadas.Observamos la sociedad fragmentada en una oposición que enfrenta a una mayoría dominante frente a un conjunto de minorías: mujeres,niños,minorías étnicas,desempleados,que luchan, por sus derechos, adquiridos  en cierta manera, por   la globalización, la  información y las comunicaciones punzantes que tomaron al mundo.
 El hombre postmodernista es individualista, hedonista, el cuerpo es un regalo del lenguaje -dijo Lacán- y hay un cuerpo que sabe más de lo que dice y que ese saber lo representa en forma de síntoma, enmarcado  en una sociedad en la que los medios de comunicación desintegran e igualmente estructuran a ese yo fragmentado desde la cuna, instaurado una familia cuasi despatriarcada,donde los lazos vinculares, parecen  haber perdido fuerza.
La era del vacío generó un descreimiento en ese Estado/Nación y en las políticas socializantes.  
Hoy en día nos encontramos en una era que podríamos llamar “hípermoderna” (Lipovetsky 1983), donde predomina una identidad fundamentada en el yo por encima de cualquier cosa, enmarcada por una pomposa ostentación, reconocimiento social y el exceso del “todo”.
El hombre tiene la firme posición de una conciencia vacía carente casi de emociones, percepciones y sensaciones; su individualismo lo llevado al cultivo de la indiferencia -esfera privada que cambia de sentido para estar al servicio de los deseos cambiantes en lo público: esas ansias de poder, de triunfo y de reconocimiento, que se observan en su comportamiento y en sus relaciones con su contexto.
Entonces emerge un nuevo estadio del individualismo, el  narcisismo.La economía hace que se  genere  una nueva división, la cual se define entre los ganadores y los perdedores; el “ser” parece transformarse en “tener”, haciendo de quien más tiene, es más frente a los demás.  La hegemonía de la excelencia y la competitividad de las personas, nos arrastran al desarraigo y la constante incertidumbre.
Trajo e impuso una nueva temporalidad del aquí y el ahora. Amplió el horizonte del consumo hasta llegar a la época actual, donde el hiperconsumo se ha convertido en la evolución natural del  consumidor, con  un sistema fetichista de la apariencia, artificial  y sin rumbo de identidad, es, la pérdida de la fe en el porvenir  revolucionario,de aquella libertad “combinatoria”.
Esta sociedad hípermoderna revindica la indiferencia de las  masas, el sentimiento es  de reiteración y estancamiento, autonomía privada, el  ser humano, “hoy  por hoy”  quiere vivir aquí y ahora. No tiene ídolo, ni tabú. Somos parte de una sociedad donde prima la indiferencia pura, nos  sentimos incapaces de cambiar, casi  de mediocridad, nos asentamos en nuestro yo, olvidándonos que somos parte de una sociedad. El vacío “extremo”enmarca la principal característica de la época actual: una conmoción social de las costumbres y del individuo inseguro, inestable, cambiante.En otras palabras, la hipermodernidad  acentúa todas las ambigüedades de la sociedad en donde el capitalismo regido por las comunicaciones, creando un escenario en el que los excesos consumistas y hedonistas conviven con las frustraciones y las decepciones más intensas. El ahora se explica mediante redes,las cuales nos demuestran una vez más que a pesar de nuestra enajenación, como  sujetos sociales formamos parte de la interacción con otros y con el entorno.El sujeto hipermoderno no es protagonista de la situación, sino  que se encuentra en un círculo de variables, en  el que el es una de ellas,y cambian constantemente,y el esquema referencial de las sociedades construido a partir de quiebres y desafíos se transforman inevitablemente frente a las distintas subjetividades del momento, por  necesidad, por  seres humanos.
Viendo las diferentes cadenas de sucesiones que hemos pasado tanto en el postmodernismo como en el hipermodernismo,
 Cual será el próximo paso de la humanidad?





domingo, 30 de septiembre de 2012

La vida y el sentido que tomamos frente a distintos temas es inevitable..ser,sentir y explicar lo que nos pasa dia a dia es dificil..el encontrarse a uno mismo y ser feliz no es tarea facil.El aceptarse es la tarea más dificil que tiene todo ser humano,la realidad es triste a veces y tenemos que saber recomponernos de esos dolores del corazón que a veces nos abruman,como tormentas,que auspician ser callos en nuestro mundo de burbujas.